Dr. J. Pérez: “En algunos tipos de linfoma la curación alcanza ya el 80%”

Redacción.- El linfoma es un tipo de cáncer hematológico cuya incidencia se ha incrementado en los últimos años pero al mismo tiempo los grandes avances terapéuticos han provocado que exista una mayor supervivencia. Según explica el Dr. Jaime Pérez de Oteyza, director del Departamento de Hematología y Oncohematología de HM Hospitales “en algunos tipos de linfoma la curación alcanza ya el 80%”.

Dr. JAIME PEREZ DE OTEYZA v2

El manejo de estos pacientes ha avanzado mucho en los últimos años y se han incorporado nuevos tratamientos, entre los que destacan agentes biológicos como los anticuerpos monoclonales. “A día de hoy, el tratamiento para el linfoma se basa en cuatro o cinco modalidades: quimioterapia, inmunoterapia, radioterapia, terapias dirigidas a dianas moleculares y trasplante de médula ósea. La elección de la combinación adecuada dependerá del tipo de linfoma, el grado de extensión de la enfermedad, la edad del paciente y la presencia de otras enfermedades concomitantes que puedan suponer un riesgo para recibir una u otra terapia”, confirma el Dr. Pérez de Oteyza.

Existen más de 60 tipos distintos de linfomas que se dividen en dos grandes grupos, los linfomas de Hodgkin y los linfomas no-Hodgkin. Lo que más influye de cara al pronóstico es el tipo de linfoma, ya que algunos de ellos pueden curarse definitivamente, mientras que en otros es muy difícil. “En el caso del linfoma de Hodgkin hay un 80% de curaciones definitivas empleando solamente quimioterapia clásica y radioterapia, mientras que en el linfoma difuso de células grandes B las probabilidades de recuperación dependen sobre todo de lo avanzado que esté en el momento del diagnóstico, pero podemos decir que, en líneas generales, se curan más de la mitad de los pacientes”, asegura el especialista.

Pese a que no hay una causa clara que esté detrás de este tipo de procesos oncológicos, existen numerosos factores como microorganismos como virus (SIDA, hepatitis C o Epstein-Barr) y bacterias (raramente — Borrelia o Helicobacter —), al igual que “la exposición a determinados tóxicos como el tabaco o productos químicos como los pesticidas, tintes para el pelo y disolventes orgánicos”, señala el especialista.

 

 

 



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