El futuro de la investigación clínica en España

Redacción.-En apenas 10 años España ha experimentado un salto cualitativo y cuantitativo en materia de investigación, hasta el punto de que ha logrado reducir de forma muy importante el diferencial que existía con Europa a la hora de poner en marcha ensayos clínicos sobre nuevos medicamentos.  Para seguir avanzando, es fundamental que los directivos incorporen la investigación clínica de forma estratégica en la gestión sanitaria en todos los niveles asistenciales.

sedisa

“La mejora de la investigación clínica requiere plantear cambios organizativos que afecten a la asistencia sanitaria, a la propia investigación en los hospitales y a la enseñanza de la medicina”, explica Modoaldo Garrido Martín, vicepresidente primero de la Sociedad Española de Directivos de la Salud (SEDISA). “Además, conlleva el impulso de institutos o clúster que atiendan a grupos homogéneos de pacientes, lo que facilitaría la colaboración de los clínicos con los investigadores básicos y el enfoque multidisciplinar y el avance en investigación traslacional”.

Respecto a la organización de la investigación en los hospitales, el vicepresidente primero de SEDISA apunta que “es clave priorizar las líneas de investigación apoyando su desarrollo con los recursos necesarios y el impulso de las unidades de apoyo a la investigación, en las que trabajen epidemiólogos, bioestadísticos, farmacólogos clínicos, administrativos y gestores. Se trata de una responsabilidad directiva”.

Estos son algunos de los datos e ideas puestos de manifiesto este viernes en un encuentro organizado por SEDISA, con el apoyo de Farmaindustria, bajo el título El futuro de la investigación clínica en España. El encuentro es el primero que se celebra en virtud del acuerdo de colaboración suscrito por ambas entidades para promover la investigación, la difusión y la transferencia del conocimiento en el campo de los medicamentos y de la gestión de los servicios sanitarios y sociosanitarios.

Finalmente, durante el encuentro se puso de relieve que el plazo medio para la puesta en marcha de un ensayo clínico en España, desde que se presenta la documentación a las autoridades reguladoras y comités de ética hasta que se incluye al primer paciente, es actualmente de 174 días, según los últimos datos disponibles, correspondientes a 2016, lo que supone una reducción del 29% respecto al plazo de 244 días correspondiente a 2004.

 

 

 



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