Las cartas no estaban marcadas. La dialéctica entre Génova y la Puerta del Sol era una locura de dimes y diretes. La crisis no era económica sino institucional, del partido político que sustenta la Comunidad de Madrid, el Ayuntamiento y las huestes de Mariano Rajoy. Pero Esperanza Aguirre lo dejó todo, se arremangó y empezó lo que se ha dado en llamar "cronología de un laborioso acuerdo".
Esta señora, Dios mío, que tiene un puzzle en su cabeza tan bien ordenada como una imagen digital. Por eso su dedo, cuanto te señala es inequívoco y certero. Así lo ha resuelto el Gobierno de Madrid y el Colegio Oficial de Farmacéutico que preside Alberto García Romero. Que nadie crea, porque me consta, que García Romero con filosofías políticas personales y familiares muy al uso en Madrid, en ningún momento ha actuado sin darle la espalda a las necesidades de los farmacéuticos. Porque una cosa es lo que uno piensa y otra bien distinta lo que uno hace y debe hacer cuando están en juego las habichuelas de los compañeros representados.
De hecho tenían preparadas todas las estrategias ante la falta de presupuestos de la Comunidad y los impagos oficiales que asfixiaban al colectivo de los boticarios. Antonio Beteta y Juan José Güemes, los consejeros de Aguirre, necesitaban la decisión firme de la Presidenta. La destreza inequívoca en estas lides de Carlos Ibáñez y el buen hacer de Luis González, el Secretario General del Colegio y la tesorera Maite Castaños propiciaron las soluciones. Las cosas estaban en un punto de no retorno y como dicen en el Colegio de la calle Santa Engracia con cuatro claves económicas que ahogaban a la Farmacia. Por eso era importante el cambio de rumbo ordenado por la Presidenta Esperanza Aguirre. Así que les voy a contar cuales eran las claves.
De una parte la insuficiencia creciente de los presupuestos para gastos de recetas médicas, porque el resultado es que la cantidad aplazada al año 2009 fue de 154 millones de euros (el 50% de la factura de octubre y la factura de noviembre íntegra). Los costes de los aplazamientos en los cobros y déficit producido. Y es que el deterioro económico de la farmacia en Madrid y también en España ha llegado hasta tal punto que los farmacéuticos no pueden seguir garantizando la prestación farmacéutica hasta que se normalicen los cobros. Hay que recordar que la farmacia ya financia una gran parte del gasto en medicamentos una media de 40 días al vender a crédito el 70% de sus ingresos, por lo que el sector, integrado por pequeñas empresas, no puede permitirse más demoras en los cobros. Además, el COFM había previsto otra serie de actuaciones públicas con el fin de reflejar el deterioro económico de la oficina de farmacia en Madrid y en España. Aguirre y García Romero con el acuerdo rubricado generarán efecto dominó en toda España.