Se conoce con el nombre de grasa visceral, central o abdominal, a la grasa que se acumula en la parte interna de las cavidades corporales, rodeando a los órganos internos, sobre todo abdominales (a diferencia de la grasa subcutánea, que se localiza bajo la piel). Según el Dr. José Javier Mediavilla Bravo, médico de familia y miembro de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN), "los depósitos de grasa visceral representan cerca del 20% del total de la grasa corporal en el hombre y aproximadamente el 8% en la mujer".
En este sentido, se han presentado, en el marco del I Congreso Internacional sobre Obesidad Abdominal de Hong Kong, los datos de un nuevo estudio que demuestra que alli® (orlistat 60 mg) junto con un régimen bajo en calorías y grasas, puede conducir a una reducción considerable no sólo del peso sino también de la grasa visceral nociva.
La investigación realizada durante más de tres meses en el mayor centro de imágenes de Europa, muestra los cambios que tienen lugar dentro del organismo de 28
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una persona que toma alli®. De este modo, los adultos con sobrepeso (IMC kg/m2) que tomaban alli® junto con un régimen bajo en calorías y grasas, no sólo perdieron el 5% de su peso corporal sino, lo que es más importante, el 10% de la grasa visceral nociva respecto al inicio. Los resultados también indican que, en la semana 12, alli® redujo significativamente la circunferencia de la cintura, que es el marcador más práctico de la grasa visceral.
El Dr. Rexford Newbould, investigador del Estudio de GSK y científico del Hospital de Hammersmith, en el Reino Unido, explica que "aunque se conocen bien los beneficios de una pérdida global de peso del 5-10%, lo que no es tan conocido es que el beneficio para la salud se produce por la desaparición de la grasa visceral, o grasa almacenada dentro del abdomen. El nuevo estudio demuestra que, cuando una persona pierde peso gracias a orlistat 60 mg combinado con un régimen, también elimina grasa visceral".
Detección de la grasa visceral
El aumento de grasa visceral lo puede percibir la propia persona, ya que "el abdomen aumenta y la ropa no nos cierra (cinturilla de faldas o pantalones, cinturones). Se mide con una cinta métrica. La medición debe hacerse estando de pie con el pantalón desabrochado, poniendo la cinta en el punto medio entre la última costilla y la cresta iliaca. Generalmente coincide con el ombligo pero no siempre", explica la Dra. Susana Monereo, Jefe de la Sección Endocrinología y Nutrición y Coordinadora de la Unidad de Obesidad Morbida del Hospital Universitario de Getafe; Coordinadora del Grupo de trabajo de Obesidad de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN); y Miembro de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO).
Se denomina obesidad tipo manzana o tonelito ya que se concentra en el abdomen, con extremidades más delgadas en proporción. Los rangos de normalidad varían dependiendo de las etnias: en raza blanca, los puntos de corte más altos son de 88 para mujeres y 102 en varones; y en asiáticos y latinoamericanos, el límite de riesgo es más bajo (84 mujeres y 98 en varones).
Además, "existen técnicas complejas de imagen que miden la grasa abdominal basadas en la tomografía computarizada, en la resonancia magnética, en la inpedanciometria o en la ultrasonografía, etc., pero generalmente estas técnicas no son asequibles desde la Atención Primaria", apunta el Dr. Mediavilla.
Patologías asociadas
Existen numerosos estudios clínicos que demuestran la relación entre la obesidad abdominal y los distintos factores de riesgo cardiometabólico. La obesidad, sobre todo abdominal, incrementa 2
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4 veces el riesgo de padecer hipertensión arterial, diabetes tipo 2 y cardiopatía isquémica (infarto, angor) según datos de SEMERGEN.
Según la Dra. Monereo, el aumento de grasa visceral y la resistencia consiguiente a la insulina "son el centro del síndrome metabólico (SM), que afecta al 25% de población general no obesa, llegando en obesos al 50%". El SM es la asociación de aumento de grasa visceral unido a 2 o más factores de riesgo cardiovascular (HTA, dislipemia con aumento de LDL, trigliceridos o reducción de HDL, alteraciones del metabolismo de la glucosa y o diabetes mellitus).
Por último, también es responsable del aumento de frecuencia en la aparición de apnea del sueño, esteatohepatitis, litiasis de la vesícula biliar, artrosis y enfermedad varicosa; y de alteraciones endocrinas.
Importancia del endocrino y del médico de AP
Al ser el aumento de la grasa visceral un factor de riesgo en sí mismo, la detección precoz y un tratamiento preventivo es muy importante. Por ello, "el endocrino debe incidir en la realización de una dieta baja en grasa y azúcares sencillos de absorción rápida; y utilizar fármacos como el orlistat es de gran importancia, ya que si este aumento de grasa se controla y se reduce, se está previniendo una diabetes, y se reduce el riesgo de infarto cardiaco o cerebral", apunta la Dra. Monereo.
Según el Dr. Mediavilla, "el médico de AP debe jugar un papel fundamental en el diagnostico precoz de la presencia de obesidad abdominal. La importancia de este papel viene dada por la alta prevalencia y por la necesidad de un abordaje preventivo, diagnóstico, terapéutico y educativo en el control y seguimiento de sujetos con obesidad abdominal, actividades que son propias de los Equipos de Atención Primaria, que se encuentran en una posición privilegiada, dada sus características de accesibilidad, continuidad en la asistencia e integración de cuidados".
Falta de concienciación general
En mi opinión, comenta el Dr. Mediavilla, la población general esta poco concienciada respecto a las consecuencias de un aumento de la grasa abdominal. Expresiones como "curva de la felicidad", casan poco con el aumento de riesgo cardiometabólico que presentan las personas con un aumento de la grasa visceral".
¿Cómo combatir el exceso de grasa visceral?
Según la Dra Monereo, "hay que llevar un estilo de vida saludable, controlando la alimentación y haciendo ejercicio". Se recomiendan las frutas, verduras, legumbres y hortalizas, pescados, pollo, reduciendo carnes grasas (debe ser baja en grasa sobre todo saturada). La pérdida de peso, cuando se hace de forma reglada evitando procesos que hacen perder peso excesivamente rápido, "suele acompañarse de una importante pérdida de grasa visceral que suele ser de 1 cm por cada kilo de peso perdido".
En este contexto, "aunque el tratamiento farmacológico jamás puede sustituir a una alimentación equilibrada y cardiosaludable, se ha propuesto utilizar de manera concomitante tratamientos farmacológicos de la obesidad (orlistat) para de esta manera disminuir la obesidad abdominal e intentar reducir el riesgo de desarrollar diabetes mellitus tipo 2 y/o enfermedad cardiovascular", concluye el Dr. Mediavilla.
"Existen ya varios estudios (el último se presenta hoy) en los que se demuestra que orlistat ayuda a mantener la grasa visceral a raya independientemente de su efecto sobre el peso. Es decir, que incluso sin perder peso, el orlistat es capaz de disminuir la grasa visceral (estos estudios están hechos con orlistat 120 mg)", finaliza la endocrina.
Reducciones de la cintura y el colesterol
La combinación de alli® y un régimen no sólo ha demostrado reducir significativamente el peso comparado con el régimen solo, sino que también reduce el tamaño de la cintura. Datos adicionales presentados hoy indican que alli® presenta una eficacia significativamente superior que el placebo a la hora de reducir el tamaño de la cintura, con una pérdida media de 4,5 cm durante 6 meses de tratamiento2. Los niveles de colesterol total y LDL también fueron significativamente menores en las personas que tomaban alli® frente a placebo.
Este estudio tiene lugar después de un informe reciente en el que expertos líderes en obesidad pedían una mayor concienciación del público sobre la cuestión de la grasa visceral. Incluía los resultados de un estudio europeo con más de 12.000 pacientes en el que se observó que el 88% de ellos desconocían el significado de la grasa visceral pero, cuando conocieron los riesgos asociados, el 61% afirmó estar más motivado para perder peso.